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Resultados de la última Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC), concluyen que en un 24,2% de los hogares de la región, alguno de sus miembros fue víctima de delito durante los últimos 12 meses.

Preocupación causa en las autoridades los altos índices de percepción de inseguridad, y la baja en las denuncias alcanzadas en la administración del gobierno anterior. 

Cómo preocupantes fueron catalogados los resultados de la última Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC), por la Intendenta Berta Torres Licuime, producto del aumento registrado en la victimización, el descenso en la cantidad de denuncias, y los altos índices de inseguridad presentes en la Región de Atacama.

Estos parámetros fueron analizados por la primera autoridad regional en una reunión junto a los gobernadores, jefes policiales, la Seremi de Gobierno, y el coordinador regional de Seguridad Pública, oportunidad en la que se delimitaron las acciones necesarias para brindar mayor seguridad a la ciudadanía, y revertir estos indicadores.

Respecto de la victimización de los hogares, es decir, aquellos donde al menos uno de sus ocupantes fue víctima de algún delito durante los últimos 12 meses, se registró un aumento de 23,9% (2016) a un 24,2% el 2017, cifra que si bien estadísticamente no es significativa, en la práctica se traduce en que en 350 hogares más de la región algunos de sus miembros fue víctima de la delincuencia.

En lo que se refiere a la percepción de inseguridad, está muestra una disminución de 4,8 puntos porcentuales respecto del 2016 pasando de 87,8% a 83,0%, resultados que para la primera autoridad regional, pese a la baja, son de preocupación, “ya que la percepción de temor en la comunidad se mantiene alta, situación que viene ocurriendo desde el 2015 a la fecha donde en 8 de cada 10 hogares la gente percibe que la delincuencia en el país aumento, mientras que en el primer periodo de gobierno del Presidente Sebastián Piñera, este indicador era de 6 de cada 10 hogares”, explicó.

En este mismo ámbito, relevó la importancia de revertir los resultados de la denuncia, que vienen a la baja desde el 2012 a la fecha en la región, y que en la última ENUSC registró un descenso de 2,2 puntos porcentuales, pasando de 46,8% a 44,6%. “Esto se traduce en que menos personas están denunciando los delitos de lo que son víctimas, lo que genera un problema al sistema de prevención, control, y persecución delictual, ya que por medio de las denuncias se puede conocer los lugares y horarios de ocurrencia de los delitos, el perfil de las víctimas y victimarios, si las condiciones del entorno influyen en su ocurrencia, el modo de operar del o los delincuentes, entre otros antecedentes que permiten focalizar el accionar de las policías y el Estado”, indicó Berta Torres.

En este mismo sentido,  indicó que los principales motivos para no denunciar el último delito en hogares victimizados son que la justicia (tribunales) no hubiera hecho nada (20,1%) la pérdida no fue suficientemente seria (16,8%) y porque el trámite demanda mucho tiempo (14,5%)

OTROS RESULTADOS   

Durante el año 2017, los hogares de la Región de Atacama fueron victimizados principalmente por hurto (7,5%), robo con fuerza en la vivienda (6,0%), robo con violencia o intimidación (2,7%), robo por sorpresa (2,7%) y lesiones (2,0%). En relación a los hogares que declaran poseer vehículos particulares, 12,8% han sido víctimas de robo de accesorios de o desde el vehículo y un 1,5% de robo de vehículo.

Respecto al año 2016, sólo el delito de robo con violencia o intimidación presenta una variación estadísticamente significativa, pasando de 4,7% a 2,7% (disminución de 2,0 puntos porcentuales), entre los años 2016 y 2017.

El 35,5% de los entrevistados de la región cree que serán víctima de un delito en los próximos 12 meses. Esto representa una variación de -4 puntos porcentuales respecto al año 2016 (39,5%), diferencia que no es estadísticamente significativa.

 VICTIMIZACIÓN POR OTROS DELITOS Y FALTAS

En la categoría “daños”, sólo cambia significativamente los “rayones a vivienda” que baja de 4,7% a 2,5%. En cuanto a rayones a vehículo (6,1%), daños a vehículo (4,0%), y daños a la vivienda (2,0%), no existen diferencias significativas respecto a 2016.

En los delitos de connotación económica, la estafa telefónica (cuento del tío) disminuye significativamente de 18,5% a 1,6%. Los delitos de clonación de tarjeta (4,3%), giro doloso de cheques (2,3%) y otra estafa (0,7%) se mantienen respecto a la medición de 2016.

En relación a delitos cibernéticos, suplantación de identidad en redes sociales (2,1%), estafa por internet (0,9%), acoso u hostigamiento (1,9%), amenaza por internet (1,0%), suplantación de identidad en cuenta bancaria (0,4%) y destrucción remota de disco duro (0,0%), no presentan diferencias significativas con el año anterior.

Por su parte, las amenazas pasan de 4,8% a 4,7% y esta variación no es estadísticamente significativa.