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Autor: Carlos Montes La Tercera.com

Javier Guajardo, psicólogo de la U. de Santiago, establece que los 11 años es una edad adecuada para un uso más autónomo de estos dispositivos.

Tras dos años de investigación, Ricardo Leiva, académico de la Facultad de Comunicación de la U. de los Andes, y David Kimber, académico de la Facultad de Ciencias Económicas de la misma universidad, publicarán en marzo el estudio “Celulares en adolescentes”, en el que se entrevistó a 300 niños entre 10 y 18 años respecto al uso de teléfonos.

Entre las conclusiones preliminares de la investigación, destaca que el 40% de los niños admitió recibir su primer celular antes de los nueve años y un 60%, antes de los 10. De acuerdo a la investigación, 10,3 años es la edad promedio en que los menores reconocen ya tener un teléfono. “Lo ideal es que su primer celular lo reciban por lo menos a los 14 años, con algún criterio y hábito ya formado, con cierta madurez. Un niño de siete no los tiene, no tiene límites”, señala Leiva.

Javier Guajardo, psicólogo de la U. de Santiago, establece que los 11 años es una edad adecuada para un uso más autónomo de estos dispositivos. “Antes tiene que haber uso bajo supervisión, por los contenidos que tienen acceso y porque son los celulares de los papás, que muchas veces tienen información inapropiada para niños. A partir de los 11 el uso puede ser con más libertad. Es una cosa progresiva”.

La investigación también señala que uno de cada cuatro encuestados declara usar el equipo más de 10 horas diarias, con un promedio de 6,8 horas.
Para Leiva, es alarmante la alta cantidad de horas que los niños dicen usar el teléfono. “El promedio es siete horas diarias, lo que indica que hay un 42% de niños que lo usa más de ocho horas al día. Eso afecta el rendimiento escolar”, señala Leiva.

Según Daniel Halpern, académico de la Facultad de Comunicaciones de la U. Católica, hay un uso inconsciente y desmedido que niños y jóvenes están haciendo de los celulares, quien apunta a los padres. “No hay proactividad, ni regulación de los padres en querer saber los efectos de la tecnología. Les acomoda mucho, es una entretención muy barata que mantiene ocupados a los niños y, en el fondo, no interviene de manera negativa según su punto de vista. Los padres tienen gran responsabilidad”, critica.

Entre los elementos más utilizados por los menores entrevistados, están la música con 11,6%, WhatsApp (11,4%), navegar por internet (10,9%) y ver videos (10,9%). “Estos usos son absolutamente negativos. Si cumplieran algún rol educativo te creo, pero no es así. Ningún niño lo menciona como tal”, señala Leiva.

El responsable del estudio asegura que es posible ponerles límites a los niños respecto del uso del teléfono. “No queremos que queden aislados, pero hay que fijar reglas. Antes de los 14 años, un niño no puede usar un teléfono más de una hora al día o una pantalla”, dice.