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Teniendo a disposición un abanico de modernas herramientas curativas, la decisión de cuál utilizar involucra a un equipo médico multidisciplinario que toma en cuenta las inquietudes y necesidades del paciente.

El cáncer de próstata es una enfermedad que afecta, característicamente, a hombres mayores. Y se ha hecho cada vez más frecuente. Esto se explica porque las personas tienen expectativas de vida cada vez más largas y la patología tiene una evolución lenta. “La cantidad de chilenos que hoy en día alcanzan los 65 a 70 años en muy buenas condiciones es lo que ha convertido a este cáncer en una enfermedad tan prevalente y con tanta necesidad de tratamiento. El cáncer de próstata se demora en promedio de 10 a 15 años en ser mortal, lo que significa que para un paciente de 70 años que puede vivir hasta los 85 o 90, es una situación muy relevante”, afirma el Dr. Camilo Sandoval, jefe del Equipo de Urología del Instituto Oncológico FALP.
El especialista afirma que, justamente por lo anterior, los hombres diagnosticados con este tumor buscan tratamientos que minimicen las secuelas y les permitan volver a su rutina: “Hoy nuestros pacientes de más de 65 años son personas activas, muchos realizan actividad física regularmente y esperan poder tratarse con técnicas que les permitan volver a su vida normal lo antes posible. Ofrecer una opción de tratamiento a cada paciente requiere de entrenamiento y experiencia, para así saber cuál es la mejor para que mantenga su calidad de vida”.

El abanico actual de modernas herramientas incluye alternativas quirúrgicas y también sistemas de radioterapia avanzada. Esta última, dice el radiooncólogo de FALP Dr. Piero Bettoli, se ha sumado como tratamiento de primera línea para estos tumores “al ser cada vez más precisa, en cuanto a dar justo en el blanco, y efectiva, al entregar las dosis suficientes de radiación para lograr eliminar la enfermedad”.

Así, en FALP la decisión de qué tratamiento aplicar –la que podría inclinarse también por la vigilancia activa– involucra tanto a urólogos como radioterapeutas. Los especialistas toman en cuenta no sólo el estado de avance y compromiso de la enfermedad, sino también las necesidades, inquietudes y prioridades del propio paciente, de acuerdo a su estilo de vida. “Acordamos que los pacientes estén muy bien informados de lo que tienen a disposición. Con este programa de evaluación, se sienten mucho más acogidos porque los está viendo un equipo, tienen la posibilidad de escuchar una segunda opinión y se les da la tranquilidad de que pueden optar por lo que consideren que es importante. Cuando existe una apreciación clínica que apoye más una alternativa, se les explica y ofrece”, cuenta el Dr. Bettoli.

CIRUGÍA ROBÓTICA

La cirugía radical de la próstata se utiliza para extraer el órgano completo y estructuras cercanas. El Dr. Sandoval comenta que “como principal ventaja, permite no sólo eliminar la enfermedad, sino que también tomar biopsias de los tejidos que hay alrededor para definir muy bien el pronóstico y las mejores opciones. Si bien puede haber dificultades en un primer momento, una vez finalizada la cicatrización el paciente puede volver a hacer una vida normal. Lamentablemente, la cirugía se asocia a riesgos de secuelas como la posibilidad de dificultades de erección y de incontinencia urinaria, que han ido disminuyendo con técnicas cada vez más modernas”.
El Dr. Sandoval cuenta que, si bien la cirugía abierta convencional es un procedimiento muy seguro y en general con buenos resultados, con el tiempo se desarrolló la cirugía robótica, que es asistida por un sistema llamado Da Vinci Xi, cuyos brazos son manejados por el cirujano desde un panel de control. “Al minimizar las incisiones, realizando el procedimiento a través del ombligo y otros puertos más pequeños, se acelera la recuperación del paciente, el que sufre menos dolor post operatorio y regresa a la vida laboral, de pareja e incluso deportiva mucho más rápidamente”, comenta.

RADIOTERAPIA AVANZADA

• CyberKnife: Este sistema de radioterapia estereotáctica (SBRT) se utiliza como terapia única para el tratamiento de cánceres de próstata de riesgo bajo o intermedio bajo, y en casos más avanzados como complemento. “Al ser una plataforma robótica y con un sistema de seguimiento continuo, nos permite entregar altas dosis de radiación, en pocas sesiones ambulatorias –habitualmente 5–, de forma segura”, describe el Dr. Bettoli. “Es una alternativa de tratamiento muy atractiva debido a su probada efectividad y, sobre todo, por el mínimo impacto en la calidad de vida de los pacientes”, añade.
• Tomotherapy HD y VMAT: Son equipos que administran radiación de intensidad modulada (IMRT) de forma rotatoria -modulando el haz de radiación en 360° de forma continua-, que se utilizan habitualmente como tratamientos definitivos. Sin embargo, el Dr. Bettoli destaca también su uso en combinación con otros sistemas de radiación para potenciar resultados oncológicos en casos de riesgo intermedio alto o alto: “Podemos aplicarlos entregando un baño de dosis de forma controlada a zonas en riesgo, como regiones ganglionares, y complementando con un golpe de alta dosis de forma precisa a la próstata a través del sistema CyberKnife. Comenzamos con esta estrategia hace más de un año y los resultados en términos de calidad de vida han sido sobresalientes”.