Estudio de INIA Intihuasi revela que la hidroponía es viable para producir hortalizas en Chañaral
Estudio de INIA Intihuasi revela que la hidroponía es viable para producir hortalizas en Chañaral
La investigación de factibilidad detectó una alta disposición de la comunidad a comprar verduras producidas localmente. La iniciativa busca evaluar alternativas para fortalecer la agricultura en un territorio marcado por la escasez hídrica y la dependencia del abastecimiento externo.
Producir hortalizas frescas en una de las zonas más áridas de la Región de Atacama es uno de los desafíos que aborda el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Intihuasi, mediante un estudio de factibilidad que evaluó las posibilidades de implementar sistemas de cultivo hidropónico en las comunas de Chañaral y Diego de Almagro.
La investigación forma parte del componente de cultivo hidropónico comercial de hortalizas en invernadero del programa Transferencia Tecnológica para Mejorar la Rentabilidad Agrícola de la Agricultura Familiar Campesina (AFC) de la Región de Atacama, ejecutado por INIA Intihuasi y financiado por el Gobierno Regional de Atacama.
El estudio analizó las condiciones del recurso hídrico, las características del territorio y la percepción de la comunidad frente a una eventual producción local de verduras mediante hidroponía. Sus resultados indican que esta tecnología presenta viabilidad técnica y comercial, siempre que se consideren los requerimientos de manejo del agua y las condiciones operativas necesarias para su implementación.
En este sentido, la provincia de Chañaral enfrenta importantes restricciones para desarrollar agricultura tradicional debido a la escasez de precipitaciones, la salinidad de algunas fuentes hídricas y las características de sus suelos. Según el diagnóstico, prácticamente la totalidad de las hortalizas consumidas en la zona proviene de otros territorios, lo que repercute en los costos, la frescura y la disponibilidad de estos alimentos.
En este contexto, el seremi de Agricultura de la Región de Atacama, Guillermo Procuriza, destacó la importancia de extender las herramientas de desarrollo agrícola.
“Es sumamente importante llegar a la provincia de Chañaral, que históricamente ha tenido un menor desarrollo agrícola que otras zonas de la región. Como Gobierno y Ministerio de Agricultura, nos interesa ampliar la cobertura territorial y, a través de este programa de transferencia tecnológica, entregar herramientas, conocimientos y nuevas tecnologías que puedan adaptarse a las condiciones de este territorio”, señaló.
Asimismo, la investigadora de INIA Intihuasi, Verónica Arancibia, destacó el aporte que la transferencia tecnológica puede representar para ampliar las oportunidades productivas de la zona.
“En una provincia como la de Chañaral, con una economía fuertemente concentrada en la minería, la transferencia tecnológica en el área agrícola puede ampliar y diversificar la base productiva local. No se trata de reemplazar la minería, sino de fortalecer otras actividades productivas que complementen la economía y generen oportunidades para las familias y comunidades. La transferencia tecnológica actúa como un puente para transformar las limitaciones ambientales en oportunidades de producción sostenible, garantizando la seguridad alimentaria local”, señaló.
Hidroponía para enfrentar las restricciones del desierto
Uno de los sistemas evaluados fue el de Raíz Flotante (SRF), una modalidad de cultivo que permite producir hortalizas sin depender directamente del suelo agrícola. Entre sus ventajas se encuentra la posibilidad de reducir entre un 80% y un 90% el consumo de agua respecto de sistemas de riego tradicionales en suelo.
El estudio identificó fuentes de agua continentales que pueden utilizarse en estos sistemas mediante un manejo agronómico adecuado. También determinó que es necesario controlar el pH de la solución nutritiva y ajustar su composición para responder a las características químicas del agua disponible. En contraste, el río El Salado fue descartado para el sistema evaluado debido a sus elevados niveles de salinidad. Los resultados también evidenciaron la importancia de implementar medidas preventivas de desinfección en determinadas fuentes hídricas.
Víctor Pizarro, profesional de INIA Intihuasi, explicó que la experiencia acumulada en otras localidades de la región demuestra que es posible obtener buenos resultados productivos mediante esta tecnología, incluso cuando el agua presenta características minerales que pueden dificultar el cultivo.
“Nuestra experiencia previa en sectores como Huasco Bajo y San Pedro (Copiapó) demuestra que la producción hidropónica en la zona es totalmente factible. Aunque el agua presenta niveles minerales que la literatura considera perjudiciales, mediante el manejo preciso de la solución nutritiva logramos rendimientos sobresalientes, alcanzando lechugas de 350 gramos en promedio, frente a los 200 gramos habituales del mercado tradicional”, indicó.
El profesional agregó que la implementación de estos sistemas requiere un seguimiento permanente de la calidad del agua y ajustes en la solución nutritiva. En particular, destacó el potencial del sistema de Raíz Flotante para optimizar el uso del recurso hídrico.
“Para implementar hidroponía en este contexto de escasez, es fundamental contar con un monitoreo constante de los parámetros del agua (pH y conductividad eléctrica) y adaptar la formulación nutricional a las características locales. No solo la cantidad es importante, también la calidad del agua”, explicó.
A diferencia de los sistemas tradicionales en suelo, esta modalidad permite recircular el agua y los nutrientes dentro de un circuito cerrado. Según Pizarro, esta característica permite utilizar aproximadamente un 10% del agua que se emplea en sistemas tradicionales en suelo.
La investigación consideró, además, la experiencia de iniciativas locales que han explorado alternativas para aprovechar el agua y desarrollar cultivos en condiciones desérticas.
Mario Segovia, integrante de la agrupación Atrapanieblas de Atacama, explicó que su organización cuenta con experiencia en sistemas productivos que integran distintos recursos. El dirigente recordó que, entre 2010 y 2012, desarrollaron una experiencia que combinaba la crianza de truchas arcoíris con el cultivo de lechugas y aloe vera, aprovechando los nutrientes generados en el sistema. Según relató, lograron producir peces de hasta 430 gramos y obtener resultados favorables en el cultivo de hortalizas.
Segovia también destacó el trabajo que han desarrollado junto a INIA, institución que instaló una estación meteorológica y un captador de niebla en el sector donde trabaja la agrupación.
Comunidad valora la posibilidad de acceder a verduras frescas
La factibilidad comercial fue otro de los aspectos abordados por el estudio. Para ello, se aplicaron 37 encuestas territoriales entre marzo y abril de 2026, con el propósito de conocer los hábitos de consumo, el nivel de familiaridad con la hidroponía y la disposición a comprar productos cultivados localmente.
Los resultados mostraron que un 84% de las personas encuestadas manifestó una intención firme de compra de hortalizas hidropónicas producidas en la provincia. Además, un 59% declaró estar dispuesto a pagar al menos un 20% más por una lechuga hidropónica local, tomando como referencia un precio de $1.000 para una lechuga tradicional.
En cuanto a los canales de venta, un 55% de los participantes prefirió la compra directa al productor, mientras que un 29% optó por las ferias libres. Estas preferencias abren oportunidades para desarrollar circuitos cortos de comercialización y acercar la producción a los consumidores.
Para Pizarro, estos resultados reflejan una oportunidad para fortalecer el abastecimiento local de hortalizas y responder al interés de la comunidad por acceder a productos frescos.
“El estudio reveló una alta necesidad comunitaria por hortalizas locales, ya que hoy la mayoría proviene de fuera de la región, y una clara disposición a pagar por la frescura y calidad del producto hidropónico”, señaló.
El profesional añadió que los resultados permiten identificar oportunidades que van más allá de la producción agrícola. “Chañaral no solo tiene factibilidad técnica para producir, sino también una excelente oportunidad social y comercial para el abastecimiento local”, sostuvo.
La necesidad de contar con alimentos frescos también fue destacada por Francisco Cañón Matus, profesor de Física del Liceo Bicentenario Manuel Magalhaes Medling de la comuna de Diego de Almagro, quien valoró la posibilidad de ampliar las experiencias de cultivo en el establecimiento.
“Muy bonito porque aquí la gente está ávida de tener nuevas y mejores posibilidades para adquirir y para comer verduras frescas”, comentó.
El docente explicó que la comunidad educativa ha podido entregar lechugas cosechadas en el huerto a los apoderados y compartir conocimientos para que puedan replicar la experiencia en sus hogares. De esta manera, el cultivo hidropónico también representa una oportunidad de aprendizaje práctico y acercamiento a nuevas tecnologías productivas.
Capacitación y asistencia técnica para avanzar hacia la producción local
Junto con los resultados técnicos y comerciales, el estudio identificó desafíos relacionados con la organización de los grupos participantes, el mantenimiento de los sistemas y la continuidad de las labores de cultivo. Por ello, entre sus recomendaciones se encuentra fortalecer la capacitación práctica, establecer procedimientos de trabajo y promover la coordinación entre instituciones para facilitar la implementación y comercialización formal de las hortalizas.
En esa línea, Pizarro advirtió que uno de los principales retos para avanzar hacia unidades productivas en la provincia será fortalecer los conocimientos de las personas interesadas y acompañarlas durante las distintas etapas del proceso.
“El principal desafío es la educación y la asistencia técnica continua, dado que en la provincia de Chañaral la agricultura no ha sido históricamente un eje prioritario. Es fundamental alfabetizar y formar a las personas en todo el ciclo, desde el manejo productivo de la tecnología hidropónica y el control del agua, hasta la cosecha, inocuidad y comercialización de los productos”, explicó.
El profesional agregó que también será necesario consolidar unidades productivas capaces de responder de manera constante a la demanda local, de modo que la producción pueda transformarse en una alternativa sostenible para el abastecimiento de la comunidad.
La investigación también revisó la experiencia del proyecto Falda Verde, que utiliza agua de niebla para producir lechugas. Los antecedentes analíticos considerados indican que las muestras evaluadas presentaron concentraciones de arsénico, plomo y cadmio por debajo de los límites máximos permisibles del Codex Alimentarius. Sin embargo, persisten dificultades vinculadas a la regularización de la tenencia del terreno y la obtención de autorizaciones sanitarias.
Los resultados del estudio entregan antecedentes para orientar futuras iniciativas de hidroponía en la provincia de Chañaral, considerando tanto las condiciones del territorio como las oportunidades de mercado y las capacidades de las organizaciones locales.
De esta manera, INIA Intihuasi busca contribuir a la diversificación de la agricultura en la Región de Atacama, promoviendo alternativas que permitan aprovechar eficientemente el agua, fortalecer la Agricultura Familiar Campesina y generar nuevas oportunidades para el abastecimiento local de hortalizas frescas.






