INIA Intihuasi refuerza el manejo primaveral de cítricos y paltos con productores de Atacama
INIA Intihuasi refuerza el manejo primaveral de cítricos y paltos con productores de Atacama
Riego oportuno, fertilización y monitoreo de plagas son algunas de las prácticas abordadas en las capacitaciones realizadas en Vallenar y Alto del Carmen.
Con la llegada de la primavera, los huertos frutales entran en una etapa determinante para su desarrollo y productividad. Las brotaciones, la floración y el crecimiento de los frutos requieren un manejo adecuado del agua y los nutrientes, junto con labores de monitoreo que permitan anticiparse a posibles problemas sanitarios. Estos fueron algunos de los contenidos abordados por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Intihuasi, en los talleres “Manejos técnicos primaverales en huertos de cítricos y paltos”, dirigidos a productores de la Región de Atacama.
Las jornadas se realizaron en Vallenar y Alto del Carmen, en el marco del programa Transferencia Tecnológica para Mejorar la Rentabilidad Agrícola de la Agricultura Familiar Campesina de la Región de Atacama. La iniciativa es ejecutada por INIA y financiada por el Gobierno Regional de Atacama.
El riego como factor clave para la producción
Durante las capacitaciones se destacó la importancia de ajustar el riego a las necesidades de cada cultivo, especialmente durante la floración, la cuaja y el crecimiento de la fruta, puesto que tanto la falta como el exceso de humedad pueden afectar el desarrollo de las plantas.
En suelos livianos, con mayor presencia de arena o maicillo y menor retención de agua, se recomiendan riegos más frecuentes; en terrenos arcillosos, las aplicaciones pueden espaciarse. También es importante conocer la profundidad de las raíces para dirigir el agua hacia la zona de absorción y revisar periódicamente la humedad del suelo.
“Durante este periodo, el manejo del riego y la fertilización es fundamental, ya que las plantas se encuentran en pleno desarrollo vegetativo y crecimiento de los frutos. Si el cultivo enfrenta estrés hídrico, puede verse afectado tanto el desarrollo de la planta como el de la fruta, provocando calibres menores y una caída prematura de los frutos”, explicó Giovanni Lobos, investigador de INIA Intihuasi y encargado de las jornadas.
Para mejorar la retención de humedad, también se recomendó incorporar enmiendas orgánicas, como compost y guano, de acuerdo con las condiciones del suelo.
Nutrición según las necesidades del cultivo
La fertilización fue otro de los ejes de los talleres, con recomendaciones diferenciadas para cítricos y paltos. En estos últimos, el aporte de boro al inicio de la floración resulta relevante para favorecer la cuaja. También se revisaron las necesidades de nitrógeno y potasio, considerando la edad de los árboles y la etapa del ciclo productivo.
“Uno de los errores más frecuentes es fertilizar a destiempo. En el caso de los paltos, por ejemplo, se requiere aportar boro, un micronutriente que suele ser deficiente en la planta. Esta aplicación debe realizarse al inicio de la floración, pero generalmente se hace tarde, lo que afecta el porcentaje de cuaja e impide alcanzar el potencial productivo del huerto”, señaló Lobos.
Para los cítricos, en tanto, se analizaron tres periodos principales de fertilización, octubre; enero y febrero; y marzo y abril. La planificación de nutrientes y dosis debe ajustarse a la edad de los árboles y sus requerimientos.
El investigador también advirtió sobre la importancia de elegir fuentes de fertilizantes eficientes. Aunque la urea se utiliza ampliamente por su menor costo, recomendó evaluar alternativas como el sulfato o nitrato de amonio.
“La urea suele ser la fuente de nitrógeno más usada, por ser la más económica, pero es la menos eficiente, por lo que la planta recibe una cantidad de nitrógeno inferior a la que requiere para su desarrollo. En este caso, lo recomendable es usar sulfato o nitrato de amonio, que son más eficientes”, agregó.
Monitoreo de plagas y cuidado del suelo
El manejo primaveral también contempla el monitoreo periódico de plagas para identificar oportunamente posibles focos y evitar aplicaciones químicas innecesarias. Según las recomendaciones revisadas, el control químico debe considerarse como última alternativa, priorizando prácticas que favorezcan el equilibrio del huerto y la presencia de enemigos naturales.
Entre las medidas abordadas se encuentra la incorporación de especies vegetales que contribuyan a la biodiversidad y atraigan organismos beneficiosos para el control natural de plagas, como maravilla del campo, caléndula, lavanda y romero, según las condiciones de cada predio.
Asimismo, se destacó el uso de coberturas orgánicas o mulch y enmiendas para conservar la humedad y mejorar las condiciones del suelo. Las jornadas también relevaron la importancia de realizar podas que faciliten la entrada de luz y evitar la sobrefertilización nitrogenada.
Los talleres forman parte del trabajo de transferencia tecnológica que INIA desarrolla en Atacama con financiamiento del Gobierno Regional de Atacama, lo que permite fortalecer las capacidades de los pequeños productores de la Agricultura Familiar Campesina.







