Comenzaron talleres TINTA para estudiantes con talento académico de escuelas públicas
Comenzaron talleres TINTA para estudiantes con talento académico de escuelas públicas
Con una reunión junto a los 30 niños y niñas seleccionadas y sus apoderados, se inició la etapa de talleres del proyecto TINTA (Talleres Integrales de Talentos Académicos). En la jornada, los participantes conocieron la hoja de ruta para los próximos meses y los objetivos fijados junto al equipo docente y directivo. Además, recorrieron el laboratorio de Fisiología de la Facultad de Ciencias Naturales y compartieron un espacio en el casino universitario.
Esta iniciativa de la Universidad de Atacama surge con el propósito de ofrecer una respuesta sostenida para reconocer y desarrollar altas capacidades en estudiantes de educación básica. El proyecto es financiado con recursos del Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo (FRPD) del Gobierno Regional de Atacama.
La directora del proyecto, Glenda González, explicó que “esta iniciativa genera altas expectativas porque queremos que estos niños y niñas con talentos académicos puedan continuar durante cuatro años con nosotros. Participarán en talleres basados en la metodología STEAM , la que integra ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y artes para resolver problemas reales y prácticos. Los espacios están equipados con un gran material, todo financiado con recursos del Gobierno Regional provenientes del royalty a la minería, al servicio de cuatro generaciones de estudiantes de escuelas públicas”.
Durante los cuatro años que dura el proyecto llegarán 30 nuevos niños y niñas cada año, conformando cuatro generaciones que alcanzarán los 120 niños y niñas el último año cursando los talleres. Para el equipo docente a cargo, iniciar fue significativo como lo indicó Pablo Hernández, profesor de anatomía y secretario académico de la Facultad de Ciencias Naturales, “Por ejemplo, junto a profesores de física, matemáticas y arte, estructuramos una propuesta para que los estudiantes puedan cultivar las ciencias integrando el arte, la creatividad, la ingeniería y las matemáticas”, detalló.
Estuvo presente Salvador Pérez, director de la Escuela Vicente Sepúlveda —ubicada en el sector de Juan Pablo II de Copiapó—, destacó la oportunidad que significa para sus estudiantes de quinto año “generalmente la población de alumnos y alumnas que conforman nuestro establecimiento no tiene la posibilidad de acceder a instancias como esta y cuando hay un proyecto tan robusto como este, donde profesionales de alta calidad trabajan para transmitir su experiencia y hacer que los niños aprendan haciendo es una oportunidad que no se puede desaprovechar”.
Madres y padres presentes coincidieron en la relevancia de esta oportunidad para sus hijos e hijas. Javier Contreras tiene a su hija en la escuela Pedro León Gallo y definió como “espectacular” el proyecto “es una oportunidad única, que les puede abrir este campo, reforzar más su aprendizaje a cualquiera de nosotros nos hubiese gustado en aquellos años poder tener esta gran oportunidad de que te refuercen algo que es natural de uno, de cada persona de cada niño, o sea, ellos son privilegiados en este sentido”.
Jessica Zambrano, madre de una estudiante de la Escuela Vicente Sepúlveda, indicó que “es muy interesante. Me gusta, me gusta para mi hija, yo creo que le va a abrir posibilidades, porque es bien inteligente y le gusta el estudio”.
NIÑOS Y NIÑAS
Ibrahim Mendoza cursa 5° A en la escuela Vicente Sepúlveda. Como los otros seleccionados, rindió una prueba sorpresa. No pensó que quedaría en los talleres “sentí que estaba en un sueño, no me la creía, porque no estudié y era difícil. No le conté a nadie, solo a mi mamá. Ella me dijo que yo iba a ser una persona importante en el futuro, estos talleres se van a volver súper famosos y los niños van a querer venir”.
Ailyn Buendía, es su compañera y relató que le gustó la experiencia “siento que acá vamos a conocer más cosas que no hemos sabido y que siento que va a ser un poco divertido porque es una nueva experiencia”. Briani Rodríguez, en cambio, expresó que “quería venir porque me habían contado que esto era muy bonito, entonces quería saber cómo era” y confiesa que no conocía la universidad ni académicos o ingenieros, como tampoco un laboratorio, todas experiencias en sus palabras “divertidas”.
Finalmente Mayeli Rojas, ve esta oportunidad con esperanza e ilusión: “me pareció bonito y divertido, me esforcé para entrar, una inspectora llegó a la sala con cuatro tickets y nombró a cuatro compañeros. Sentí felicidad y estoy orgullosa, quiero estudiar minería y aprender más cosas”.





